Si trabajas en áreas rurales, es probable que en el último tiempo te hayas cruzado con este extraño fenómeno. ¿Qué significa esto? Dos apicultores explican las causas.
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Fotografía tomada días después del hallazgo inicial en un campo cerca de Ana Zumarán. La cantidad de abejas disminuyó luego de las lluvias. |
La semana pasada, un productor rural se llevó una sorpresa cuando abrió la tolva llena de maíz para alimentar a sus vacas. Cientos de abejas salieron al aire y otras tantas se quedaron dentro del aparato. En sus muchos años trabajando en el campo nunca había visto tanta cantidad de estos insectos y menos alimentándose de cereales. Consultamos a dos experimentados apicultores para que nos expliquen como la falta de agua y otros factores producen este fenómeno.
Federico Ezenga, quien trabaja en el rubro
desde hace décadas, comenta que esta situación es más normal de lo que parece.
“Pasa cuando hay épocas de sequía y no hay flores, las abejas van al maíz a
buscar proteína, generalmente al maíz molido”, explica, y agrega que “apenas
llueve un poco empiezan a florecer algunos molles o nabillos, y las abejas ya
prefieren eso antes que el maíz”.
Sin
embargo, el experto apícola aclara que esto sucede aún sin sequías tan brutales
como las de este año: “Yo lo veo desde el 2008 aproximadamente, en los 90 esto
no pasaba porque había muchas malezas que florecían aún con sequía, pero al
fumigar no tienen más recursos naturales, y lo natural que buscan es el maíz”.
“Es
una suma de factores; en los lugares donde más se da es en los campos donde más
se fumiga y se busca tener todo limpio, pero también tiene que ver con la
modernización de los productores que le dan maíz molido a los animales”, señala,
comentando que en ciertas épocas del año cuando no hay flores, algunos
apicultores dejan en las colmenas alimento proteico artificial para evitar que
las abejas vayan al maíz molido destinado al ganado.
Ezenga
resume la importancia de las abejas en una frase atribuida a Albert Einstein: “Cuando
se muera la última abeja no va a haber más alimento en el mundo”. A modo de
ejemplo, menciona que en otros países o en provincias argentinas como Mendoza,
los apicultores cobran más por el hecho de llevar colmenas a ciertos campos que
por vender la miel, ya que la tarea de polinización llevada a cabo por las
abejas llega a aumentar el doble la producción de cultivos como los girasoles o
las almendras.
Gerardo Buttiero también es un productor
apícola con varios años de experiencia, y es el dueño de las colmenas que
alojan a las abejas que se encontraban dentro de la tolva. “El maíz molido
simula como si fuera néctar y polen, porque al estar partido libera un alcohol
que es dulce; las abejas se confunden y van a buscar eso”, explica.
El
especialista en la producción de miel reconoce que “esto molesta a los que
están dando de comer a los chanchos o a las vacas con maíz”. “Para nosotros los
apicultores también es perjudicial porque el maíz que llevan a las colmenas
genera hongos en los cuadros”, agrega.
Buttiero
considera que los cinco meses sin una gota de lluvia son clave para este
fenómeno. “Al no haber prácticamente ningún tipo de floración rastrera, ni
haber montes, las abejas no tienen más opción que recurrir al maíz”, dice, y
comenta que esta situación suele mejorar “al florecer los eucaliptos, ya que la
abeja encuentra en estos árboles el nutriente que le hacía falta”.

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