Dos expertos explican por qué estos deshechos son tan
contaminantes y comentan sobre la situación actual en Villa María y Villa
Nueva.
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| Las pilas y baterías pueden contaminar suelo y agua por más de mil años. |
Tomás Quintilla
es licenciado en Ambiente y Energías Renovables, graduado de la Universidad
Nacional de Villa María (UNVM). ”Las pilas son contaminantes porque tienen
moléculas de metales pesados como el litio, el magnesio, el cadmio, el zinc,
etcétera”, dijo. “Todo este tipo de metales, por más que se libere en pocas
concentraciones, cuando llega a un curso de agua es muy contaminante, y los
efectos son distintos según el material”, comentó.
“Por ejemplo el
plomo, al llegar a un cauce de agua se va transportando y acumulando en los
seres vivos con los que se cruce, se les distribuye en el organismo, y a medida
que se avanza en la cadena trófica la contaminación continúa de ser en ser”,
explicó Quintilla. “Algunos metales no hace falta ingerirlos, se pueden meter
en el organismo a través del contacto con la piel; el plomo y el cadmio por
ejemplo se pueden acumular en los huesos, irse a los riñones, aumentar la
presión arterial”, agregó.
“Algunos causan
cáncer, otros pueden causar un infarto por intoxicación, encefalitis, enfermedades
muy variables; se puede ingerir en la comida, en el agua, y por más que las
concentraciones sean muy pequeñas puede llegar a hacer mucho daño”, reiteró el
licenciado. Cuando se le consultó por la situación villamariense, el
entrevistado respondió: “En Villa María durante muchos años se recolectaron las
pilas que se depositaban en el conteiner en frente de la Municipalidad, y eso
después se mandaba a Buenos Aires, pero desconozco la situación actual”. “Que
yo sepa, en Villa María nunca se trataron las pilas; sí se acumulaba para
enviarlas”, cerró.
Marcelo
Maldonado se especializa en la gestión de residuos industriales y además da
clases en la UNVM, también en la carrera en Ambiente y Energías Renovables. “Algunas
pilas contienen metales pesados como el níquel,
el cadmio y, el más tóxico, el mercurio; en cuanto a las baterías, contienen
plomo y algunas ácido”, comentó.
“Las baterías
tienen mercado de recuperadores de plomo que deben ser controlados para
garantizar la neutralización del ácido y disposición de la carcasa”, dijo el
experto; este es el caso de las famosas chacaritas
(en Villa María existen al menos dos) que, dentro de otras cosas, reciben
baterías viejas de vehículos para reciclar el plomo. “Las pilas no tienen
recuperadores al menos en el país”, agregó.
Sobre el
paradero de estos residuos que quedan fuera del mercado de recuperación, el
docente comentó: “El destino es el basural de cada ciudad, como el de todos los
residuos peligrosos generados en los domicilios particulares; muchas campañas
de recolección de pilas terminan en el mismo lugar”. “Si el sitio de
disposición final de los Residuos Sólidos Urbanos estuviera adecuadamente
construido y operado, separando antes del vertido final las fracciones
aprovechables, el riesgo sería mínimo, pero no conozco ninguno que cumpla ambas
condiciones”, reveló.
Maldonado explicó que la forma idónea de tratar las pilas sería “disponiéndolas en una celda de seguridad, estanca, identificada y controlada”. Cuando se le preguntó si este tratamiento era llevado a cabo en ambas villas, respondió: “Desconozco lo que se hace en Villa María; en Villa Nueva no se hace nada”.
Cabe recordar
que si bien en Villa María hubo y hay un plan de recolección diferencial que
consta de diversos puntos limpios
repartidos en la ciudad para que los ciudadanos trasladasen este tipo de
residuos, el año pasado vecinos del barrio Bello Horizonte denunciaron que el
punto designado de su zona se había convertido en un basural a cielo abierto,
afectando también a los barrios San Juan Bautista y Los Olmos.

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