La Unión Europea premiará a la ciudad por su proyecto urbano “integrado, inclusivo, resiliente y ecológico”. El canje por la plaza Ocampo aprobado el año pasado dice lo contrario.
La Unión Europea (UE) resolvió premiar a Villa María, junto con otras siete ciudades de Latinoamérica, por su proyecto de “fomento de desarrollo urbano integrado, inclusivo, resiliente y ecológico”. El desembolsó será de 2,4 millones de euros, y nuestra ciudad es la única elegida de Argentina. Lo que debería ser una buena noticia y una señal de progreso sostenible para los villamarienses, se ve puesto en duda cuando revisamos el historial reciente, en especial lo referido al mega-canje por la “placita” Ocampo.
En la operación donde se concede el espacio de la histórica
plaza a cambio de una flamante ciudad deportiva, lo relacionado a lo ambiental
y a la sustentabilidad pasó a ser una de muchas aristas injustificables. Sólo
con la enorme diferencia entre las tasaciones de ambos predios, resulta
inexplicable que los concejales hayan aprobado (con bastante apuro) la
ordenanza para dicha transacción; ordenanza proveniente directamente del
intendente (actualmente en uso de licencia) Martín Gill.
Pero dejando de lado estas cuestiones, y avocándonos
exclusivamente a lo que nos compete, los argumentos siguen siendo suficientes
como para, al menos, cuestionar el mega-canje y la categoría de Villa María
como ciudad sostenible. Podríamos empezar diciendo que un municipio que se
precia por sus intenciones de desarrollo integral, jamás canjearía un espacio
histórico y verde por una cuestión de principios; pero esto solo es la punta
del iceberg.
Más allá de la voluntad política o el enfoque de los
funcionarios, según nuestra carta orgánica, está expresamente prohibido que un
espacio verde se dedique a otro fin que no sea ese: el de un espacio verde. Si
bien la plaza Ocampo, conocida también como “la canchita de ejercicios”, es un pequeño
estadio de fútbol, es una de las cuatro plazas originales de la ciudad, siendo
las otras tres las plazas Centenario, San Martín e Independencia; además, el
hecho de que sea una cancha con más de cinco mil metros cuadrados de césped, mantiene
su cualidad de espacio verde.
Lógicamente, los inversores involucrados en el proyecto
camuflan este conflicto presentando un video donde se muestra una especie de
centro cívico con algunas terrazas y árboles. De ninguna manera ese pequeño
gesto compensa el impacto ambiental que supondrían las cuatro mega torres que
se pretenden construir en pleno centro de la ciudad. Por empezar, la sombra que
estos edificios proyectarían llegaría a más de trescientos metros, dejando en
la oscuridad a las cuatro de la tarde en pleno invierno a un espacio de
encuentro y recreación como lo es el Parque de la Vida.
![]() |
Proyecto de centro comercial. |
Otro factor a tener en cuenta es la turbulencia provocada por el impacto de los vientos con las edificaciones de gran altura concentradas en un espacio reducido. Por si fuera poco, la infraestructura actual villamariense no es apta para satisfacer la demanda de luz, gas y cloacas que provocaría la construcción de las torres; justamente en esa zona el sistema cloacal ya está colapsado y no logra dar abasto eficientemente.
La justificación para llevar a cabo el canje suele ser que
la Plaza Ocampo ya no está en condiciones para cumplir su función de estadio de
fútbol. No sería la primera vez que un bien público se entrega a privados con
la excusa de que está venido a menos (Salón de los Deportes), pero si la
cuestión es remodelar el destino de “la canchita de ejercicios”, desde la
organización socio-ambiental local, Eco Sitio, se presentó un proyecto alternativo
para construir en ese lugar un jardín botánico que prolongue el espacio verde
que corre a lo largo de las vías ferroviarias.
Esta alternativa no iría en contra de la ya mencionada carta orgánica, que no está de más citar: “ART. 26: Es deber indispensable del Estado Municipal garantizar: (…) d- Preservar, mejorar y controlar los espacios verdes existentes, reconocidos y/o proyectados a los cuales no se les podrá asignar otro destino que el propio, prohibiéndose su privatización, donación o concesión para cualquier fin, excepto vías de acceso o nodos vehiculares de conexión interurbana”. Para más claridad, echarle agua.
El conflicto en torno al mega-canje por la Plaza Ocampo es un ejemplo más de la contradicción de Villa María al auto proclamarse ciudad de desarrollo sostenible y sustentable; también está el hecho de la gran congestión vehicular y la mala gestión de la misma, la “cementización” del Parque Pereyra y Domínguez (con dudoso manejo del presupuesto), un basural que no funciona de forma eficiente y un proyecto de vertedero regional que genera controversias. Lo cierto es que hasta ahora, la política ambiental del municipio ha sido más pequeños esbozos para aparentar que hechos concretos y pertinentes.


joder tío, increíble noticia. Sigue así! Viva la patria
ResponderBorrarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderBorrarExcelente nota, brindando información para entender como se mueven los intereses, y no precisamente los ecológicos.😠
ResponderBorrar