En los últimos días, circularon en redes sociales una serie de videos y publicaciones en las que se acusa al Centro de Adopción Municipal (CAM) y a su director de negligencia y abandono ante la muerta de una perra galgo.
La situación se volvió viral, al menos en Villa María y la zona, luego de los posteos de un reconocido rescatista cordobés, Maxi Canziani.
Según alegan él y otras organizaciones proteccionistas, tomaron conocimiento hace unos días sobre una perra galgo que se encontraba en el CAM en pésimas condiciones de salud.
Iniciaron tratativas para adoptar el animal y otorgarle un tratamiento en el sector veterinario privado, pero aseguran que el CAM demoró la entrega innecesariamente durante días. En este lapso, la condición del can empeoró notablemente.
Finalmente, cuando se concretó la adopción ya era demasiado tarde. La perra murió en una veterinaria privada por un cuadro irreversible en su salud.
Por esta demora, apuntan directamente contra el director del establecimiento municipal, Oscar Cabrignac.
"Esta gente no solo está dificultando la entrega, sino que directamente ese animal no tiene ni tuvo atención veterinaria", comentó Canziani en el video que publicó en sus redes cuando la perra aún vivía.
"Lamentablemente llegué tarde, se entregó tarde. Falleció en la veterinaria. Este señor, funcionario público de la municipalidad de Villa María, demoró 24 horas. No sé si la hubiésemos podido salvar o no, pero nos quitó la posibilidad de cambiar su vida", sostuvo más tarde en otro video.
Cabe recordar que hace unas semanas, el presidente de la Protectora Sarmiento, Pablo Vera, radicó una denuncia penal en la Fiscalía del Tercer Turno luego de visitar las instalaciones del CAM.
La misma fue por “malos tratos y actos de crueldad a los animales” (Ley Nacional de Protección Animal 14.346), motivada por las condiciones en la que encontró a los perros del Centro.
“Al ingresar empecé a hacer el recorrido de lo que es el CAM y me encontré con que había animales desnutridos, no tenían agua, un perro muerto que se ve que lo habían matado los otros, un perro embichado que se le caían gusanos de las orejas”, sostuvo Vera.
“Quise seguir recorriendo el establecimiento hasta una parte en la que ya no me dejaron más. Lo más lamentable de esto es que es un espacio donde se supone que tiene que proteger al animal, y claramente estamos viendo que se trata de una situación de crueldad animal”, agregó.

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